UN EMPATE QUE SE VALORA

UN EMPATE QUE SE VALORA

Nunca le fue fácil a Tigre visitar el estadio el Lanús. Ni desde estos casi diez años en primera, ni desde nuestras épocas de ascenso. Por eso el empate no cae mal. Pero además porque los triunfos en las dos fechas anteriores le había dado, al equipo de Troglio, la tranquilidad de comenzar a acomodarse en la tabla de posiciones e ir dejando atrás el titubeante comienzo de campeonato, y este empate en uno le viene muy bien al matador.

El equipo granate tenía la obligación de salir a buscar el partido, de seguir refrendando el título de campeón ante un comienzo no del todo bueno. Y así sucedió. Por lo menos en lo que a manejo de juego y posesión de balón, que fue eso lo que demostró a lo largo de los primeros cuarenta y cinco minutos.

Por su parte Tigre trataba de acomodarse en el terreno de juego, cosa que no le resultaba fácil. Las lesiones atentan contra el juego del equipo de Troglio, ya que nuevamente el técnico tuvo que buscar variantes en jugadores que no tenían mucho rodaje en este torneo, tal el caso de Lucas Wilchez que volvió a ser titular por la lesión de Diego Morales. La ausencia de Gaspar Iñiguez, obliga también a rearmar el medio campo. Y así transcurría el primer tiempo, con el equipo local manejando el juego, ahogando a Tigre en la mitad del campo.

Por su parte al matador le costaba muchísimo hacer pie. Muy aisladas quedaban la líneas y todo se hacía individualmente. Más allá de este control, el local no lograba generar situaciones de riesgo importantes. Tigre mientras tanto esperaba y no perdía la calma, más allá de casi olvidarse del arco rival. Pasaba el primer tiempo y el cero no se modificaba.

Casi no hubo tiempo de acomodarse para ver el segundo tiempo porque a los 4 minutos de comenzado, penal para Tigre. Luego de un tiro de esquina Marcelo Herrera tomó de la cintura a Erik Godoy comentiéndole un penal indiscutible. Nada protestar y el Chino Luna que vuelve a convertir.

Acercándose a los 100 goles, el Chino vuelve a ser la carta goleadora del matador. Sorpresa en la Fortaleza porque hasta ese momento Tigre no había generado peligro. Parecía que arrancaba otro partido. Ya Tigre podía jugar con la urgencia de Lanús obligado a buscar el empate. Era cuestión de reacomodarse y esperar. Pero no lo pudo sostener por mucho tiempo.

A los 15 minutos tiro libre para el local, jugada preparada y el centro al área que encuentra la cabeza de otro eterno, José Sand marca el empate de Lanús. Fue offside, pero demasiado fino como para protestarlo demasiado.

Quedaban 30 minutos pero nada cambió. A Tigre le venía bien el punto. Esperaba y no pasaba sofocones. Los minutos corrían el punto tenía cada vez un sabor más dulce. Y así se fue el partido. Sin festejo para el local y satisfacción para el visitante. Tranquilidad por seguir manteniendo el invicto, por sumar.

Un empate que se valora y va a aumentar ese valor si el domingo a las 16hs frente a Belgrano se suma de a tres

 

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