UN EMPATE QUE DUELE

UN EMPATE QUE DUELE

Otra noche maléfica en Victoria, otra noche sin poder disfrutar de los tan ansiados tres puntos que se vienen negando, ni cuando se merecen como en Racing ni cuando el partido resulta favorable desde la construcción del resultado, la concepción del juego y la firmeza que ayer Tigre demostró en la primera etapa.

Desde el juego atinado en los pies de Menossi, Tigre se imponía por presencia en el mediocampo y contó con las mejores llegadas. El debutante Passerini aguantaba con firmeza entre los dos centrales y hasta se daba el gusto de asistir en el área cuando se tiraba hacia afuera. Lo tuvo Luna dos veces, primero se le quedó la pelota atrás, después anticipó un cabezazo en el área. A los 15 Menossi tomó la pelota en el medio, intentó un pase en profundidad que se convirtió en una afortunada pared; la pelota le volvió a quedar en sus pies, a media altura, ideal para impactarla de lleno. Eso hizo Lucas y la clavó junto al palo izquierdo de Ledesma.

Todo era de Tigre, parecía que el segundo gol podía llegar en cualquier momento. Pero sobre el final del primer tiempo todo empezó a complicarse con la lesión de Ezequiel Rodríguez, que obligó a modificar la estructura del medio pasando Spinacci a la zaga central, corriendo a Menossi al centro del mediocampo y Caire a la línea de volantes para el ingreso de Giambuzzi. A pocos minutos del segundo tiempo, una nueva lesión del recién ingresado Giambuzzi, obligó a una segunda variante, ingresando Hamilton Pereira por el lesionado, Menossi volvió a volcarse a la derecha y Caire regresó a su función de lateral. Pero Tigre nunca volvió a ser el mismo del primer tiempo. El equipo se volcó atrás, el ingreso de Marco Ruben sumado al siempre activo Zampedri obligó a Caruso a tomar precauciones y lo hizo parando al equipo unos metros atrás.

Sin embargo Tigre tuvo sus chances en los pies de Janson dos veces por asistencias de Passerini que desbordaba por la derecha, Ledesma se lució dos veces y mantuvo vivo a Central. El equipo de Montero merodeaba el área de Crivelli cada vez con más insistencia hasta que a los 34 tras un disparo de Mauricio Martínez, que se amortiguó en la defensa de Tigre le quedó en los pies a Marco Ruben, quien de manera poco ortodoxa pero efectiva logró doblegar la salida de Crivelli. Uno a uno, la protesta de Caruso al juez por un offside que no hubo y así se fue el partido con un sabor a frustración por perder la chance de sumar tres puntos que se vienen negando en esta Superliga Argentina y por dos lesiones serias más, que se suman a las ya tantas sufridas en este plantel en la presente temporada.

 

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