SEGUNDAS PARTES NUNCA FUERON BUENAS…

SEGUNDAS PARTES NUNCA FUERON BUENAS…

Y no fueron buenas porque las expectativas eran otras, no sólo por lo que había mostrado Tigre frente a River, a pesar de la derrota, sino también porque el resultado, tal vez excesivo, no estaba en los pensamientos de ningún hincha tigrense.

Se jugaron los 66 minutos restantes del malogrado partido del 2 de abril, fruto del agua que inundó Avellaneda. El equipo de Sava llegaba al Cilindro con chances claras de mantener el 1 a 1 de hacía diecisiete días y más aún con ansias de ir por más. De buscar el partido desde el inicio, tratando de jugar en arriesgando en cada jugada más allá de tener enfrente a Racing y en su estadio.

Lo logró en los primeros minutos porque creaba juego desde el medio campo. Salida rápida en el manejo de Menossi, Castro y Diego Morales arrancando un poco más retrasado siendo enlace para Luna y Rincón. Se planteaba un partido de ida y vuelta y se lo veía bien al matador, porque pisaba fuerte y llegaba hasta el área contraria con riesgo cierto. Y eso se tradujo en la chance más clara que tuvo a Rincón como protagonista cuando estuvo a esto de conectar un centro atrás que lo dejaba solo frente al arco vacío. No hubiese sido injusto si Tigre se ponía en ventaja, pero la justicia aparece pocas veces en el fútbol.

Unos minutos más tarde un saque largo del arquero Orión que encuentra a Lautaro Martítnez disputando y ganando en lo alto frente a Lima, el pase que lo recibe Bou, apenas adelantado, le gana en velocidad a Sosa y con derechazo a quemarropa clava la pelota en el ángulo. Nada que hacer para Ibañez. Un golpe muy duro que Tigre no pudo sobrellevar, porque el gol llegó en un momento en el que el equipo estaba bien y porque a partir de ahí la tranquilidad de Racing se transformó en el apuro de Tigre que no hacía más que nublar cualquier idea. Así se iban los primeros 33 minutos con ese gol casi mortal.

El equipo de Sava no bajaba la guardia ni las ansias de seguir buscando pero no buscó los mejores caminos. Chocaba con la defensa local y la propia impericia. Tal vez se abusó del traslado excesivo del balón lo que le quitaba sorpresa y Racing que cuidaba mucho más el balón y jugaba con la desesperación de Tigre. No tardó en traducirse en el tercer gol luego de un tiro de esquina en el que aparece muy solo Lautaro Martínez y deja sin chances a Ibañez. Iban 17 minutos de ese segundo tiempo y parecía el final. Ese final que se hizo realidad cuando unos minutos más tarde Bou marca el 4 a 1 de penal. Ya nada más para hacer. Tigre iba con vigor pero sin ideas. El resultado era inamovible a esa altura. Y así terminó.

Una derrota inesperada por lo abultada y por las expectativas que se habían generado. No fue una buena noche pero queda la esperanza pensando en ese buen arranque. El lunes a las 21,15 hs en el Brigadier López de Santa Fe, el matador enfrenta a Colón. Nada fácil, pero nada imposible.

 

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