POR UNA CABEZA

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POR UNA CABEZA

Por una cabeza el Matador de Victoria sufrió pero también gozó sobre el final del partido. Cuando el encuentro parecía controlado en el segundo tiempo San Lorenzo se puso en ventaja por la vía aérea, en la primera jugada de peligro que tuvo el visitante en ese período. Pero Tigre supo reponerse y logró un agónico empate gracias al frentazo de Sebastián Rincón. El resultado dejó gusto a poco en casa, sin embargo salva una tarde que se presentó complicada, ante uno de los aspirantes al título.

 

 

Al final, haber alcanzado el empate no estuvo tan mal, sobre todo porque el partido pintaba para perderlo, no tanto por lo realizado por San Lorenzo sino por los constantes errores defensivos y de creación que presentó Tigre durante gran parte del segundo tiempo.

Lo cierto fue que los de Boedo, candidatos al título y ostentando una merecida segunda posición en el torneo, cedieron en un principio el control del balón, durante la primera parte, a los dirigidos por Gustavo Alfaro que trataban de elaborar el juego para intentar poner a prueba a una defensa sólida y con experiencia pero con jugadores de traslado lento.

La primera llegada clara la tuvo Tigre a los 19 minutos, Sebastián Rincón logró enviar un centro para que Horacio Orzán llegara en posición de 9 de área para cabecear limpio hacia los tres palos, sin embargo, el arquero Torrico la encontró y pudo desviar apenas la trayectoria del balón que terminó impactando en el travesaño.

La siguiente jugada también fue para el Matador aunque un poco más complicada de resolver. El uruguayo Jorge Japo Rodríguez la conectó de volea desde afuera del área y la redonda terminó dormida en el techo del arco, fue un buen intento de larga distancia, recurso casi sin uso en este equipo.

San Lorenzo, obligado a ganar por su chapa de candidato, no logró hacer pie en el José Dellagiovanna y se fue al descanso con una ocasión de riesgo para el arco defendido por Seba D’Angelo. La táctica de Tigre había dado resultado en los primeros 45 minutos.

Tras el descanso, los de Victoria comenzaron a mostrar una cara que, hasta ese momento no habían sacado a la luz, las imprecisiones y errores en el traslado comenzaron a hacerse constantes. Este flojo andar del Matador, le permitió a San Lorenzo renacer desde su letargo y empezar a dominar las acciones. El cambio de chip en ambos conjuntos llevó al visitante a ponerse en ventaja.

Tan solo cinco minutos habían pasado del inicio del complemento y un error en la salida hizo que el lateral cordobés, Julio Buffarini, enviase un largo centro que le permitió a Martín Cauteruccio conectarla de cabeza para poner el 0-1 en favor de San Lorenzo.

Todo pasaba por la cabeza, del lado de afuera y de adentro. Con la diferencia a favor del visitante, comenzó la desesperación en Tigre, las líneas se mostraban endebles y la creación no era efectiva. Encima lo poco que se llegaba se desperdiciaba, gracias a una defensa de San Lorenzo con muy pocas fragilidades. La cabeza comenzaba a fallar.

Cuando el encuentro parecía ya cosa juzgada, llegó la mejor jugada colectiva del todo el partido y fue a favor de Tigre. Un impetuoso Federico González abrió la cancha para que el Japo” Rodríguez situara la pelota en forma de centro, justo donde estaba Sebastián Rincón. El delantero colombiano metió el frentazo cruzado que se metió arriba, esquinado, justo en el ángulo. Un golazo para gritar con el desahogo que se permitió SR19.

El empate equilibró un resultado que se desenlazaba complicado y acentuó la virtud del Matador de Victoria por no darse por vencido en las difíciles, superando un bajón anímico en el segundo tiempo y rescatando un punto aliviador.

 

Redacción: Fernando Viale

Fotos: Carlos Borgonovo

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