MERECIÓ MÁS…

MERECIÓ MÁS…

Resulta sumamente difícil, analizar el partido cuando el agua caída hacía tan difícil el juego. Imagínese lo difícil que sería entonces para los protagonistas. La lluvia que viene azotando no dio respiro en los 90 minutos de juego, si bien el campo parecía estar apto para el juego. La verdad es que los charcos agua desparramados hacían casi imposible intentar un juego lúcido. Y los protagonistas hicieron lo que pudieron. La sensación era que en cualquier momento el árbitro suspendía el partido, pero nada de eso sucedió. Una lástima que el clásico se haya jugado en esas circunstancias, pero una lástima mayor el triunfo de Tigre que se escapó por muy poquito, apenas dos minutos faltaban para el final. La suerte fue esquiva.

Se volvían a ver las caras Tigre y Chacarita después de añgunos años y siempre se transforma en un partido especial y así lo encaró el matador desde el inicio. Porque salió al la cancha con Pérez García y Javier Iritier para la creación de juego y alimentar así la sed goleadora de Denis Stracqualursi. Muy poco se podía crear, la pelota no rodaba o salía como tiro. Era casi imposible pensar en una jugada de equipo. pero en ese escenario era Tigre el que insistía, el que proponía. Ahogaba a Chacarita en el medio a fuerza de meter y anticipar. Mucha pierna fuerte. Mucho agua salpicando. Poco fútbol, como era lógico.
Sin embargo la más clara y la única del primer tiempo, estuvo del lado matador cuando Pérez García queda solo para convertir dentro del área chica y la carrera que Galmarini no pudo frenar impidió la definición del diez sin escollo alguno. Lo único del primer tiempo.

Nada cambió en el complemento, porque la lluvia seguía cayendo impiadosa y el terreno cada vez más inundado. En cambio el equipo de Caruso fue más inteligente en el tránsito del balón y en jugar sobre esas condiciones. Fue así que a partir de los 15 minutos de este segundo tiempo tuvo dos chances claras en los pies de Stracqualursi y el ingresado Mieres, que por muy poquito se mantuvo el cero. Se venía venir el gol y llegó no más cuando un cabezazo del zaguero Carlos Rodríguez, desde la llegada de un tiro de esquina puso las cosas en su lugar, porque más allá de lo parejo del juego, Tigre merecía un poco más.

El equipo de San Martín salió con todo a buscar el empate. Muchas veces uno dice “el equipo se metió atrás”, pero la verdad es que muchas veces el rival obliga a esa situación. Chacarita atacaba y Tigre defendía. Un par de chances, no demasiado claras para el equipo de Coyete prendían las alarmas, pero los minutos pasaban y el resultado no se movía. Pero a los 88 minutos, una falta de Caire al borde del área, le da la chance a Martínez para colgar la pelota del ángulo derecho de Chiarini y sellar el uno a uno.

Una lástima porque faltaba muy poco, porque Tigre había planteado un buen partido y hasta había sido un poco más que el rival. Y una lástima porque ganarle a Chacarita de visitante era una alegría al corazón tigrense.

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