LA SUERTE JUEGA CON CARTAS MARCADAS

LA SUERTE JUEGA CON CARTAS MARCADAS

Otro de los resultados inesperados en el fútbol. Obviamente que no hablo de la previa sino de lo que sucedió durante el encuentro frente al lobo platense. Nadie imaginaba una derrota en el último minuto de juego cuando a lo largo de todo el partido fue el matador quién llevó por delante a Gimnasia y quién hizo los méritos suficientes para quedarse con los tres puntos. No sólo en el juego sino también y con mayor merecimientos en las situaciones de gol creadas frente al arco visitante. Pero cuando se juntan muchos factores adversos resulta demasiado demasiado difícil revertir la suerte.

No menos de seis situaciones clarísimas de gol generó Tigre, pero claro no era la noche para el triunfo. Entre la fortuna esquiva, la escasa puntería, la muy buena actuación del arquero platense , el penal que el árbrito Herrera no vió, y el zapatazo de Brahian Alemán  dejaron a todo el estadio José Dellagiovanna masticando bronca y en silencio. Nada más injusto que lo que sucedió anoche en Victoria. Pero claro los goles no se merecen, se hacen.

Pedro Troglio cambiando nombres por lesión en algunos casos y por cuestiones tácticas en otros, buscaba darle a Tigre más presencia en el campo y área rival. El ingreso desde el inicio de ramón Mierez permitía a Tigre jugar con dos delanteros de punta junto a Luna buscando presencia en el área de Gimnasia. Y así encaraba el partido. Mucha presión en el medio campo con Menossi y Cardozo cumpliendo un gran trabajo en la recuperación del balón y en generar salida rápida con Morales que aparecía sin demasiada compañía en el armado del juego de ataque. Pero igualmente Tigre llegaba con peligro al arco rival.

Ya promediando el primer tiempo la alegría, luego de diez meses de inactividad, por la vuelta de Chimi Blengio, se trastocó en tristeza cuando debió salir por una luxación en su codo derecho. Ingresó Alexis Castro en su lugar, lo que le permitió al Morales encontrar un interlocutor en generar condiciones de ataque.

Esto se vio reflejado en el segundo tiempo cuando el ataque de Tigre se tornaba incesante. Las jugadas de gol se sumaban y con ellas la desazón de no poder convertir. Dos veces Mierez, otras tantas Menossi, el Chino Luna. La pelota no pasaba la línea de gol. Tigre intentaba y no concretaba. El gol estaba al caer, pero no. Arias, el arquero visitante se transformaba en figura. Y para cerrar una noche aciaga, a dos minutos del final una entrada clara de Galmarini por la derecha lo deja mano a mano con Licht y una mano clarísima del defensor de Gimnasia pasa desapercibida para Herrera. En esa salida la pelota que llega a los pies de Alemán y llegando al área su remate que sorprende a Ibañez. Uno a cero para Gimnasia y la desazón total.

Una derrota totalmente inmerecida que duele y mucho. Ni siquiera el esfuerzo de Tigre y hasta su buen juego, pudo aliviarlo.

 

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