LA JUSTICIA FALTÓ A LA CITA

LA JUSTICIA FALTÓ A LA CITA

Una lástima el resultado. Una derrota que duele por lo inmerecida y porque corta una remontada que se venía insinuando desde el partido frente a San Lorenzo. Usted me dirá que fueron apenas tres partidos desde la llegada de Sava. Es verdad, pero bastaron para mostrar a un Tigre distinto, más atrevido, buscando el arco contrario desde el primer minuto. Y así se fue planteando este partido frente a River.

Tigre propuso un partido de ida y vuelta, como lo pide su técnico. Y ya se notaba desde el pitazo inicial cuando a partir de  una muy buena presión de los volantes locales deja a Menossi entrando al área pero fue trabado por Casco. Al minuto lo tuvo Driussi en el arco de Tigre. Así trató el matador de jugar su partido, planteándolo de ida y vuelta. Apretando en campo visitante, tratando de manejar el balón, atacando por los laterales. Así se jugaba, nadie podía distraerse.

Saludable ver a Tigre jugando el partido en campo contrario o al menos intentándolo. Tanto es así que se vio claramente en una de las últimas jugadas del primer tiempo cuando una pelota cruzada que encuentra a Galmarini desenganchándose, el centro al medio del área que no conecta Rincón, el rechazo de Maidana que encuentra a Diego Sosa volcado al ataque y su remate de zurda que sale cerca del palo derecho de Batalla. Esto indicaba claramente que el equipo de Sava llegaba con mucha gente al ataque.

El segundo tiempo trajo las emociones y las injusticias. A los dos minutos una pelota larga de Menossi que encuentra a Morales luchando mano a mano con Moreira, Cachete que le gana licitamente la posición, elude al arquero Batalla y convierte. Pero Baliño, extrañamente, lo anula. Era el premio al buen partido de Tigre. Pero era una noche de injusticias. A los siete minutos una pelota tranquila que llega a Galmarini y el débil cabezazo que pretendía jugar con el arquero Ibañez no hizo más que dejarlo solo a Driussi para que defina mano a mano con total tranquilidad. Injusticia en los fallos y en el resultado.

Sintió el impacto Tigre, no en la actitud sino en el desconcierto en que lo había hundido ese gol. Pero así y todo seguía buscando. A los 13 minutos una buena salida desde el medio campo encuentra habilitado a Menossi casi de puntero sobre la derecha, el centro al medio del área y cachete Morales, absolutamente habilitado convierte. Pero el infame banderín que se eleva y el árbitro que anula el gol. Clarísimo error del juez de línea y del árbitro.

Seguía buscando de todas maneras el equipo de Sava. Pero cada ataque de River era un llamado de atención y la estocada final llegó a los 33 minutos cuando Palacios arrancó desde el lateral derecho, se fue cerrando en diagonal al área, el pase a Mora sobre la medialuna y el remate fuerte y preciso del uruguayo que deja sin chances a Ibañez. Y ya todo parecía que terminaba.

Tigre siguió buscando pero ya no lastimaba. Los minutos corrían y el final era inexorable. Injusto resultado, por los fallos arbitrales y porque Tigre había hecho méritos suficientes para no retirarse perdedor, pero a veces las cosas las deciden otros. Sin embargo el matador siembra esperanzas más allá de este resultado adverso. Porque tiene con qué y porque se propone jugar cada partido a corazón abierto. pero habrá revancha para las injusticias. Y la revancha a este mal trago está la alcance de la mano.

El miércoles a las 19,30 se jugará en Avellaneda los 65 minutos que restan frente a Racing. Ojalá la justicia visite el Cilindro.

 

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