DEMASIADO CASTIGO

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DEMASIADO CASTIGO

El Matador cayó por 1 a 0 en el Sur del Gran Buenos Aires ante Banfield, por la 4ta fecha del Torneo de Primera División 2014. A pesar de contar con una gran cantidad de ocasiones de gol no pudo traducirlas en la red, mientras que el local encontró el gol en la primera etapa y supo defenderlo hasta pitazo final. La de esta tarde, es la tercera derrota de Tigre en lo que va del Campeonato.

 

El golpe anímico positivo que pretendió ser la goleada 4 a 0 ante Racing, en la fecha anterior, tuvo su revés esta tarde en el Florencio Sola para el equipo que dirige Fabián Alegre. Aunque el juego colectivo y la predisposición por el cuidado de la pelota volvieron a convencer, otra vez se hicieron presentes aquellos fantasmas de la definición que atormentan al Matador.

Con el once ideal en el terreno de juego, Tigre comenzó el partido en su tesitura de espera; esa que dio resultado ante La Academia, la jornada pasada, usando la inteligencia para capturar las pelotas divididas y salir de contra. Así fue como el Chino, Carlos Luna, consiguió enfrentar por primera vez en el partido al arquero Servio, a los 12 minutos del primer acto, con un remate cruzado que se perdió por línea de fondo.

Cuando el local sólo podía acercarse al arco de Javi García por medio de disparos de media y larga distancia gracias a la muy buena tarea de la defensa tigrense, una jugada controvertida puso a Banfield en ventaja. El reloj marcaba el minuto 24 de juego y el delantero paraguayo Santiago Salcedo capturó un pase proveniente desde la mitad de la cancha que dejó a la defensa en jaque y con un remate cruzado logró colar la redonda junto al palo más lejano, a pesar de la estirada del 1 de Tigre.

A pesar del golpe recibido, el Matador continuó con su juego, ese que le permitió opacar los intentos del local y crear alguna que otra chance para empatar. Nuevamente fue el Chino Luna quien tuvo en su cabeza la oportunidad del emparejamiento en el marcador, sin embargo, su frentazo se perdió por sobre el larguero.

El segundo tiempo fue un apéndice del primero, porque los de Alegre fueron construyendo de a poco ese camino sinuoso para merecer ese grito tan buscado. Con Lucas Wilchez como principal estandarte en la generación de juego, el Matador acorraló a Banfield por el lapso de varios minutos durante el complemento. Primero Wilchez con una acción a puro dribbling, y después otra vez, el eterno 7 de Piquillín tuvieron la igualdad en sus pies pero no afinaron su puntería.

Tanta presión y desgaste también le permitieron llegar a los de Almeyda, por medio de contragolpes, que hicieron naufragar de a ratos la resistencia del Matador.

Con el paso de los minutos los nervios e impotencia se acentuaron en Tigre y ese juego ofensivo se transformó en un cúmulo de imperfecciones que favorecieron al local. La expulsión de Ignacio Canuto, por protestar airadamente en los minutos finales del partido, y otras tantas amonestaciones fueron resultantes de esa inestabilidad emocional, en la que terminó sumergido el Matador, a pesar de haber hecho un destacado trabajo durante gran parte del encuentro.

 

 

 

Redacción: Fernando Viale

Fotos: Carlos Borgonovo

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