RESULTADO DE LOS CONCURSOS DE FOTOS Y RELATOS

RESULTADO DE LOS CONCURSOS DE FOTOS Y RELATOS

Con gran participación de la familia Matadora, cerraron el mes pasado los concursos de Micro-Relatos y de Fotografía. Si bien se trató de una instancia de competencia, lo más importante fue que los socios e hinchas de Tigre pudieran transmitir sus experiencias y sentimientos hacia el club a través de estas disciplinas artísticas.

En total fueron 20 los relatos recibidos entre los cuales diez serán editados en una revista. Los dos relatos ganadores fueron: Con los botines arqueados” de Silvia Angélica López y “No vayas más, Juan” de María Cristina Castro. Además, junto con los ganadores, otros ocho relatos serán editados en el periódico de la subcomisión de cultura: Papelitos” de Jorge Alfredo Alvex; Amor a primera vista de Agustín María Barletti; Para contar esta historia de María Laura Mosteiro;Caravana de la Victoria de Marcelo Magne; “Julio del 54 de Eduardo Ocampo; Mi historia con Tigre de Manuel E. Otero; Todo, muy extraño de Germán Kopp y Camiseta en mano de Ailen Meisen.

Por su parte, en Fotografía, fueron casi 40 obras distribuidas en tres categorías. En Foto Arte la ganadora fue Dificultad es no poder llegar” de Pablo Selles; en Tigre y la Familia113 Aniversario” de Carlos Alberto Villavicencio y en la previa En lo más alto” de Darío Gustavo Torres. Además, habrá una mención especial a las fotografías de Silvina Alicia Córdoba, Darío Gustavo Torres, Gabriel Sabugo, Maximiliano Williams, María Camila Huguet, Santiago Barberini.

A fin de año, la subcomisión de Cultura organizará un evento de premiación con fecha y lugar a confirmar en el que se expondrán las 10 fotos seleccionadas, se distribuirá la publicación con los relatos ganadores más los 8 restantes seleccionados  y se invitará a sus autores a narrarlos a micrófono abierto.

A continuación los relatos ganadores:

Con los botines arqueados

Todos los muchachos de la barra del barrio Crisol llevábamos en nuestros corazones una gran ilusión; en el club Tigre se estaban probando jugadores y teníamos la posibilidad de que alguno de nosotros quedase seleccionado. Llegamos a la cancha y el entrenador nos indicó los lugares en que jugaríamos Para mi desgracia me ubicó  como inside izquierdo cuando yo siempre jugaba de diez. Por aquellos años no pelaba una moneda en el bolsillo y entonces me prestaron unos botines  que estaban arqueados hacia adentro. Durante el primer tiempo fui adaptándome a  los botines y ya en el segundo tiempo  pude  demostrar todas mis habilidades de jugador de potrero. ¡Me salían todas las jugadas como de memoria! En fin, un lujo atrás de otro. En uno de los avances  recibí la pelota y le pegué de puntín con tanta suerte que se clavó en el ángulo. Al terminar el  partido fue  tal la algarabía que  me sacaron en andas. Cuando salí de los vestuarios se aceró alguien de la Comisión directiva y me dijo:

-Che pibe, venite por el club a ver si te podemos fichar.

Volví a casa  con el corazón repleto de emoción. Días después me presenté en el club, la reunión con la Comisión fue un éxito; estaban decididos a ficharme. Pero la despedida llegó antes que el debut ya que para poder ficharme necesitaba mi documento. No lo tenía; tampoco mi papá. Hacía pocos meses que habíamos llegado del interior y éramos indocumentados, como muchos provincianos de entonces. Tampoco  conseguimos tramitarlo antes del cierre del libro de pases. Así nos contó su historia mi padre, que conservó intacto su amor por el Matador de Victoria, nunca dejó de alentarlo. Lo vi llorar con la radio en la oreja si Tigre perdía, también lo vi sonreír en medio de una marea humana  que caminaba por la Avenida Avellaneda cuando  ascendió de categoría. Así es la vida, a algunos la suerte les es esquiva, a mi viejo no lo ayudó. En cambio la suerte está de ni lado, tengo un papá de 82 años  que es de primera.

Silvia Angélica López


 

¡No vayas más Juan!

Papa, Juan Carlos Castro, socio vitalicio del club, no se perdía partido.

Volvía del negocio, los sábados cerraba a la una, llegaba a casa, dormía una siestita y marchaba para la cancha.

De la época que yo recuerdo, Tigre no venia teniendo una buena temporada, los triunfos se le habían vuelto esquivos.

Papa volvía enojado despotricando contra el equipo.

“Son una manga de pataduras”, “no tienen sangre “etc. etc. y otros adjetivos  irreproducibles.

Mi mamá que lo esperaba en casa, cuando lo veía tan triste le decía “no te amargues, vení, vamos a tomar unos mates, ya van a jugar mejor”, “pero si no tienen cura” “no tienen cura”.

Bueno “no vayas mas Juan”, te va a hacer mal “ ,“si tenes razón a la cancha no vuelvo”.

Llegaba el sábado, se disputaba la próxima fecha y Juan que había prometido no volver, repetía el rito, ver el partido prendido del alambrado y detrás del arco, como a el le gustaba. Sábado a sábado renovaba sus esperanzas de ver ganador a su querido Tigre.

Me imagino el festejo que habrá armado con los angelitos cuando sus queridos pata duras pasaron a primera, lamentablemente ya no estaba con nosotros.

María Cristina Castro 


 

Agradecemos enormemente a todos los participantes, nos vemos en el evento de fin de año.

¡Qué sea una fiesta!

Subcomisión de cultura

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